Cada carrera es un mundo.

Con pretexto de que Adidas Running ya dio a conocer las fechas de sus esplits de este 2018, saqué del baúl de los recuerdos este textito que escribí cuando corrí mi primer (y último al momento, medio maratón)

Los 5 esplits se correrán así mero:

Split 6k – 11 de marzo (Cualquier gordo como yo, los corre)
Split 9k – 8 de abril (Ya cosa más seria)
Split 12k – 13 de mayo (¿Es en serio?)
Split 16k – 10 de junio (WTF)
Split 30k – 5 de agosto (¿Qué tanto te gusta sufrir?)

I

2:27 AM

Apoyé mi cabeza en la almohada e intenté pensar en cómo empezó este episodio en mi vida donde ahora, así de pronto…

Corro.

¡La fregada! No puedo dormir, y estar desvelado no creo que ayude, en 4 horas tendré frente a mí 21.095 kilómetros que me dirán algo, lo sé. Que estoy loco, o pendejo, o que debería sólo dedicarme a beber y a fresear en el gym.

II

Dicen que correr refresca el alma y le quita también hastío a la existencia, extravagancias más extravagancias menos todo depende del blog o página de running que leas pero a mí no me vienen del todo esas ondas en grado zen y analogías con la vida y hasta el cosmos.

A mí me gusta echar desmadre, y correr porque sí, porque no lo hago nada mal (creo) y porque es una buena manera de escuchar un nuevo disco, porque sí pues, tan-tan.

III

Apenas cerré los ojos y ya había que levantarse, un día antes mi músculo gastrocnemio derecho –sí, obvio lo chequé en wikipedia- llamó mi atención afligido, parecía atormentado, anda de puto – me dije y no me hice mucho caso, hielo y una cinta milagrosa, de esas como las que usa Layún, y el mismísimo Cristiano, en algo deben ayudar… ¿cierto?

IV

Me comí un sándwich con nutella, ya íbamos en el taxi hacia el punto de partida del medio maratón de Acapulco y el nervio fue bajando poco a poco, me cayó mal el sándwich en la panza, me dieron un plátano ya no recuerdo quién, también me dieron unas gomitas, un gel y unos panditas. Los panditas los perdí, el gel lo reservé para perderlo más tarde, y las pinches gomitas las metí en la bolsita interna de mis cortos, me calcé el iPod con Even Flow en pausa, pues Veder y compañía sonarían hasta el kilómetro 10, donde empezaba la carrera realmente –según yo, y mis drogas.- Era el plan.

El plátano, se quedó en la meta no quise desafiar a mi estómago de nuevo.

V

Empiezo a entender cuando los deportistas de élite se juegan todo por el todo en un partido, en una curva, una bola, un minuto, un segundo, una final y por suerte o destino, un pinche penal o lo que quieras y ¡zaz! ganan, todos alzan las manos.

Y no es porque me sienta un atleta de alto rendimiento, o un fregonazo corriendo, al contrario lo entiendo porque yo sólo invertí 5 meses de entrenamiento, y me aventé un par de buenas pedas en el inter y después del kilómetro 15 ya todo era una victoria y de coronación me daban una bolsita con agua y de laurel una esponja. Sí, así de chido es correr, lo es porque corres contra ti y contra todos los ojeis que nunca creyeron en ti.

VI

No sé si me pasará lo mismo cuando esté a nada de morir, y los que me conocen saben de mi pasión-exageración y entusiasmo para todo hacerlo a magnitudes épicas, así soy, ni pedo, pero lo que me ocurrió del kilómetro 17 al 18 no fue otra cosa que ahora al atisbarlo me encrespa de nuevo el cuero, pues fueron momentos magníficos de mi vida en retratos, instantes que ni yo sabía que llevaba en la cabeza y que pensaba en dedicar un kilómetro más a alguien; a mi mamá, a mi papá, a mis hermanos, a mi esposa, a mis amigos pero desesperé cuando mi pinche reloj marcaba que sólo había avanzado 200 metros, cuando mucho, ya no había coronas ni esponjas, ya sólo arrastraba los pies. Y arrastrar se queda corto.

VII

En la loca persecución de tu ser, no puedes fingir absolutamente nada, la verdad es que desde el kilómetro 10 mi gemelo no andaba de nena, sino que andaba realmente tocado, lloraba y solicitaba abdicación, lo volví a ignorar pero en el kilómetro 17.5 empezaron los escalofríos, las náuseas y la desesperación…

Me dejé caer, y por un momento regresé a mi valemadrismo, pero dos titanes, seguro superhombres, tal vez los que rebasé kilometros atrás me tomaron de los brazos – ¡Ya llegaste! ¡Ya llegaste! Me exprimieron el corazón, quería llorar, lo juro y me cae de madre que yo no hago esos pinches panchos, el de mi lado izquierdo decía: – Si te paras es peor, síguele y te va doler menos. –O algo así, no pidan tanto detalle, me andaba yo desmayando.

Acabé, pero no sé qué tanto antes me soltaron, corrí como con una pata de madera, como pirata, como campeón que quiere ya alzar las manos y en cada paso mi suela cató paraíso, fama, honor, éxito, prestigio, goce, y todo lo que se les ocurra. Fueron más de dos horas, y terminé con muschísimo dolor, nunca había querido tanto un gatorade con hielo y la cerveza ni se me antojó, algo muy raro en mí. Lo empiezo a ver, correr es aprender, y seguro que cada carrera es un mundo.

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